Posts tagged: ciudad

ANDREA, purificador de aire: futuro sustentable

By Editor, May 24, 2010

Andrea es el nombre del proyecto del diseñador francés Mathieu Lehanneur y el profesor de la Universidad de Harvard David Edwards. Todo el pryecto puede ser visto en la página Andrea: Naturally Purified Air. El trabajo fue desarrollado en Paris con la compañia LaboGroup, una empresa francesa dedicada a comercializar proyectos de innovación, que junto a el Le Laboratorie, trabajando en las fronteras del arte, la ciencia y el diseño.

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Baño público: operación Duchamp

By Editor, April 22, 2010

En pleno corazón del Municipio Baruta en Caracas. ¿Como se puede conversar de la ciudad, si no están garantizados los parametros mínimos para sus habitantes?¿Como se habla de la movilidad, del transporte público, de los servicios públicos, si no hay una infraestructura mínima que permita el orden en Caracas?.

El registro de la denuncia urbana en Caracas ya no es posible reconstruirlo. Una imagen que representa el caos absoluto o el ícono tridimensional de un sistema de señalización que hace posible la experiencia urbana directa sobre los significados de sus funciones.

Lo que Marcel Duchamp hizo a principios del siglo pasado con una pieza de baño, aquí es solemente una expresión cotidiana que no molesta o se trata de una campaña para la construcción de baños públicos.

Alumbrado público BCN: tecnología conocida, problema localizado

By Editor, April 15, 2010

Solamente con dar una mirada al desperdicio de energía en el alumbrado público de las ciudades, se sabe donde están algunos de los problemas del gasto excesivo. En Caracas, como en otras ciudades del mundo, la ecuación cantidad de luz vs. índices de inseguridad representa una de las paradojas más importantes para planificadores y especialmente para el desarrollo de las políticas públicas, para el Estado.

Esta es una solución de alta tecnología y conceptualmente muy sencilla:  proporcionar la luz exactamente cuándo y dónde se necesita. Con un sistema de LED que implementará la mayor empresa privada de España Endesa en la ciudad de Barcelona. Nuevamente una alianza entre el Estado y la empresa privada en los servicios de una ciudad y especialmente en el racionamiento energético de los centros urbanos.

Por supuesto, el proyecto no tiene desperdicio. Todo lo que se pueda hacer en relación al consumo de energía es bien recibido. Quedan algunas dudas: ¿Es realmente sustentable el sistema de manera integral?. La pregunta surge en relación a los costos asociados a la implementación de sistemas públicos de este tipo, que en algunas ocasiones no permiten la sustentabilidad en el tiempo y en el manejo de los recursos. La otra gran duda que surge, y no relacionado con el diseño del sistema, es si realmente el proyecto es un aporte significativo para los procesos de una empresa de esa envergadura que trabaja con energía o es simplemente un artículo más en su modelo de negocios.

vía GOOD Magazine

Biomimética y sustentabilidad: dispositivo híbrido de electricidad

By Editor, April 1, 2010

El diseño de soluciones de iluminación nocturna para las zonas urbanas representa un reto para los planificadores de la ciudad: la contaminación lumínica – no sólo limita el disfrute de los observadores de estrellas, sino que también interfieren con las rutinas de plantas y animales. Por otra parte, tener muy poca iluminación amenaza y conspira contra la seguridad global en las calles.

La Philips Electronics presentó este concepto hace algún tiempo llamado Light Blossom (Flor de la Luz), dentro de lo que la empresa llama Sustainable City Light (Iluminación Sustentable de Ciudad). Flor de la Luz es un sistema inteligente de iluminación a base de LED que puede dar una luz brillante como respuesta a sensores de movimiento y proximidad, y disminuir su luminosidad cuando no hay movimiento alrededor. La tecnología es también eficiente en energía y opera fuera de la red eléctrica de servicios públicos. La recopilación de la energía solar y del viento durante el día, para el uso de la luz por la noche.

Durante el día, el sistema actúa similar a una flor, abre sus “pétalos” de recoger energía solar. A medida que el sol se mueve por el cielo, los pétalos progresivamente reorientarse para que estén de cara al sol de frente para funcionar a la máxima eficacia, similar a un girasol. En los días nublados cuando el viento es fuerte, la flor de luz convierte automáticamente sus pétalos en una posición hacia arriba, abra que les permite atrapar el viento. Como los pétalos rotar, que transfieren el movimiento a un dispositivo integrado en el rotor, que convierte el movimiento en energía.

Este dispositivo de luz continuamente intercambia los modos, energía solar y eólica, en función de las condiciones meteorológicas. También muestra su flujo de energía recolectada en un visor ubicado en su parte inferior, de manera que los transeúntes y el personal de mantenimiento puedan tener una lectura de la carga eléctrica. Philips dice que los LED de eficiencia energética en este concepto utilizan sólo la mitad de energía de un poste de luz tradicional, para producir la misma salida de luz. Debido a que el dispositivo no requiere de una infraestructura eléctrica convencional, las comunidades rurales sin electricidad podría, instalar el sistema sin invertir en infraestructura de red. En las comunidades urbanas, los dispositivos podrían dar incluso suministro de electricidad a la red, cuando generen un exceso de energía.

Aparentemente hay un consenso sobre el uso de estas tecnologías en materia energética. No es una idea nueva su uso para el alumbrado público. Si esto es así, ¿porqué no hay una implementación extensiva de estas tecnologías en ciudades como Caracas?. Es muy probable que el costo aparente, no de la tecnología, si no del desarrollo de este tipo de productos, sea demasiado alto, para su implementación en las ciudades con menos recursos. Aquí aparece entonces la discusión sobre los costos reales en el uso de conceptos ligados a la sustentabilidad energética y la búsqueda de soluciones de corto plazo en las inversiones de infraestructura de las ciudades.

CCS de cerca: succionador móvil

By Editor, March 31, 2010

Este blog no pretende hacer ejercicios con la denuncia urbana. Solamente que a veces se aparecen algunos objetos en situaciones muy particulares:

El lugar es un espacio público de Caracas, con símbolos visibles de la gran arquitectura, los objetos que conspiran contra la movilidad y la pobreza de una imagen petrificada en una valla. Aquí hay una especie de estación de trabajo, aparentemente para la venta ambulante, tripulada por una persona inclinada hacia adelante, como si estuviese operando algún tipo de control en la parte baja de la estación. Un objeto sin carcasa y (des)compuesto por elementos cotidianos amalgamados. De la parte trasera de la unidad se desprende un inmenso “tubo tipográfico”, describiendo una parábola. Esta pieza del dispositivo permite succionar cualquier desecho sólido de gran tamaño y convertirlo en cualquier artesanía espontánea.

¿Dónde está el semáforo?: objetos urbanos no alineados

By Editor, March 23, 2010

Tanto los niveles demasiado elevados de gas carbónico en la atmósfera, como los niveles demasiado bajos de oxígeno, se entienden habitualmente como contaminación. Así mismo, niveles elevados o demasiados bajos de complejidad visual ( caos y monotonía ) son nocivos para el hombre y constituyen otro de los aspectos comprendidos bajo el amplio espectro de la contaminación ambiental.

No sabemos de nadie que haya caído muerto por contemplar la ciudad. Que yo sepa la ciudad no es tan temible como sus delincuentes. Mientras los últimos cometen fechorías horrorosas, las formas letales de la ciudad nos saturan lentamente. El caos urbano nos acecha en sus formas maltrechas, apretujadas, amontonadas en completo desorden; en las fachadas desaliñadas de edificios que nacieron pensados en sí mismos, ignorando por completo la armonía de las construcciones vecinas o los ejes que comanda una plaza; de edificios donde el diseñador concentró toda su capacidad de resolver problemas y toda su ciencia, en componer una ”fachada principal”, que raramente se verá como en las condiciones dibujadas en el papel, pero que en cambio, dejó en el olvido las demás partes colindantes, que son irónicamente las que más se ven: costados, fachadas traseras, cubos de luz, azoteas, etc.. Donde el diseñador tuvo que arrojar todos aquellos elementos que no le cupieron, ‘que no iban’ con la “fachada principal”: muros y partes estructurales sin acabado, sin proporción, instalaciones aparentes colocadas al azar o casetas con muros y techumbres improvisados.

Lo mismo pasa, usualmente, con el mobiliario urbano, donde a los postes y alambrados se suman los puestos, kioscos, tinglados, placas de señalización, bebederos y otros, vistos a través  de un mar de gente, de vehículos, camiones y máquinas diversas. Estos elementos, no considerados en el diseño de esa ciudad, nos ofrecen la imagen más característica y persistente de la urbe; basta recorrer las calles o, simplemente asomarnos desde la azotea de un pequeño edificio para darnos cuenta que la poesía de la ciudad imaginada y deseada se ha descompuesto en una auténtica contradicción visual, en un amasijo de materiales diversos y piezas de acabado. La importancia de este mobiliario, dentro de la ciudad, parece haber quedado para el próximo capítulo, mientras que el crecimiento de los espacios urbanos reclaman su presencia.

La contaminación no se limita a las numerosas vallas que permean los espacios urbanos y que se amontonan unas a otras en los recorridos visuales que hacemos desde los vehículos. Estos mensajes primitivos de marcas e  imágenes, realizados en alta resolución, compiten con las formas de los objetos del mobiliario urbano. A menos que caiga encima de un vehículo, por razones meteologicamente no controlables o porque estructuralmente no fue diseñada para soportar su propio peso, una valla no afecta a una persona más allá de su contenido gráfico, que puede llegar a ser bastante nocivo. Sin embargo, una parada de autobús mal diseñada, sometida al uso constante de peatones, puede producir efectos que se trasformarían, por ejemplo, en el colapso del sistema de transporte urbano.

Pero las cosas cambian más rápido de lo que uno piensa. Esta es una de las características que me asombran de la ciudad. Las cosas cambian sin advertir de sus cambios. Las cosas ya no suelen ser lo que representan. Muchas veces los ‘mármoles’ lujosos de las paredes, las puertas cubiertas de plástico-imitación-madera para que parezcan verdaderamente madera, los ‘metales’ brillantes de los aparatos domésticos, las ‘maderas preciosas’ de los muebles, los ornatos y utensilios cotidianos, etc. no son ni mármoles, ni piedras, ni metales, ni maderas, ni demás materiales que parezcan a la vista, son simplemente: materiales que parecen otros.

Todo esto se reconoce en una visión de la calle. Así, en ocasiones las fachadas de cristal-espejo esconden las miserias visuales de edificios viejos apresuradamente renovados. Estos cristales suelen ocultar ductos, instalaciones no previstas o detalles sobrantes, simplemente molestos para considerarlos como parte del diseño. Lo no planeado (no diseñado) se embellece con un toque magistral de maquillaje hecho vidrio, que parece cristal. Los cristales ya no suelen indicar ventanas, y las ventanas no siempre se usan para lo que fueron diseñadas. La fachadas fáciles, contraindicadas para el uso que se le dará al edificio, son como escenografías engañosas que se perfuman con cristales lujosos para tapar sus vergüenzas, sus malos olores visuales.

La verdadera historia es que el cristal lujoso refleja la desvencijada acera principal. Perforada varias veces por las compañías de servicio urbano. Este pretendido paso peatonal, comporta decenas de diferentes tanquillas, familias malformadas de papeleras, asientos y señales superpuestas fabricadas con materiales visiblemente débiles, pero que resuelven a corto plazo un problema de comunicación y funcionalidad elemental.

De la misma forma, las configuraciones que presentan ciertos objetos de nuestra vida urbana, como el “tarantín” que utiliza un vendedor ambulante sobre la acera principal, agrede constantemente la posible armonía visual de esa parte de la ciudad. Sin embargo, en la intervención de diseño, para un objeto mejorado, se puede caer en la aún mayor agresión, que representa la fugaz interpretación de un problema que no se resuelve solamente con el uso de ciertos materiales o de algunos criterios estéticos y funcionales. Diseñar mobiliario urbano es una tarea compleja.

Por otra parte, el semáforo es el objeto urbano más conocido e irrespetado de la ciudad. Es muy probable que muchos conductores no reconozcan esta pieza dentro de una exposición aislada. Sus dimensiones y características técnicas, lo colocan en el final de un complejo sistema de control vial, que en la calle, pretende mantener tímidamente un orden en el transito. Acciones fuera de la ley, como tragarse la luz roja, puede ocasionar, aunque algunos lo consideren ingenuo, accidentes graves. Tratar de distinguir esta pieza, dentro de la maraña visual que un conductor percibe a su frente, es un hecho cotidiano. Es en el cotidiano que el mobiliario urbano cobra su importancia.

Probablemente, la obsolecencia planeada, la irresponsabilidad en el diseño de algunas piezas de mobiliario urbano o la inconciencia de quienes deciden emprender su construcción, constituyen una de las principales razones de la condición cambiante de la ciudad.  El proyecto de mobiliario urbano se diluye en la contradicción esencial del diseño: función pública y realización personal. Para los diseñadores no es nada nuevo saber que el diseño afecta a la sociedad. La manipulación conciente de ésta, plantea grave problemas, entre los cuales no deja de tener importancia el hecho de que  no todo el mundo está de acuerdo en cuales son los objetivos adecuados. En consecuencia, el diseño adquiere un sentido político. Una vez más las variables de diseño – el hombre, los objetos y el medio – se suman a la interminable lista de requisitos que un buen producto debe presentar.

Así, nuestras imágenes de la ciudad se desfiguran en un mar de cosas alienantes, ambiguas, confusas, donde se deteriora cotidianamente nuestra habilidad para responder acertadamente a los micro acontecimientos urbanos, los cuales se suceden atropelladamente dentro de esta región que nos tocó vivir. Ejercer cabalmente el rol de seres inteligentes, portadores de un cerebro razonable, producto de más de tres mil millones de años de evolución, merece la oportunidad de jugar un papel más a la altura de sus aspiraciones.

Cota mil en Caracas: un límite urbano con el verde

By Editor, March 17, 2010

Desde hace algún tiempo, esta avenida que bordea la ciudad en la parte norte haciendo un límite urbano contra el cerro Ávila, es cerrada los domingos para el disfrute de todos los caraqueños. Por más 20 años esta ruta ha sido cerrada de 6:00 am a 1:00 pm.

Las dinámicas de entretenimiento ocurren sin mayor exigencia sobre un espacio de la ciudad construido y con otro propósito. De aquí que no hay infraestructura especial para ninguna de estas actividades. Lo que hay es un aprovechamiento natural del espacio público con actividades deportivas. También, un grupo de personas prestan servicios de agua y alimentación en una infraestructura totalmente efímera y a veces muy precaria.

En estas últimas dos actividades, el deporte en la ciudad y los servicios efímeros, hay mucho trabajo para los diseñadores industriales. Un trabajo conectado no tanto en el desarrollo de productos relacionados con el deporte, que ciertamente son un campo interesante de diseño, sino especialmente con proyectos que ayuden a pensar en la ciudad. Proyectos que permitan establecer una conexión entre ” la ciudad de piedra” y la “ciudad de las relaciones”.