Posts tagged: mobiliario urbano

Optimizando los espacios: objetos con geometría modificable

By Editor, August 23, 2010

Siempre ha sido un gran tema para los diseñadores industriales proyectar objetos o espacios que puedan colapsar, plegar. Que permitan transformar su configuración final de uso en algo más compacto. Sobre este tema ya habíamos escrio aquí sobre el libro Collapsible: the Genius of Space-Saving Design, donde hay infinidad de ejemplos sobre la materia.

Aquí hay tres ejemplos diferentes de mobiliario sobre esta posibilidad de la transformación tridimensional, la geometría variable, que responden a necesidades y contextos diferentes.

El primero se trata del proyecto Casulo: un apartamento entero dentro de una caja. Un contenedeodr  de 120 x 90 x 80 centímetros donde cabe todo el mobiliario de una habitación: un armario, una mesa, una cajonera, tres bancos, una estantería de seis baldas y una cama.

El concepto de mobiliario Casulo se creó en junio 2007 en la Köln International School of Design. Se desarrolló a partir del trabajo de fin de carrera de Marcel Krings y Sebastian Mühlhäuser. El trabajo se realizó bajo la supervisión del profesor Wolfgang Laubersheimer y Michael Eichhorn y en  noviembre 2007 ganó el premio “Abraham & David Roentgen Award

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Baño público: operación Duchamp

By Editor, April 22, 2010

En pleno corazón del Municipio Baruta en Caracas. ¿Como se puede conversar de la ciudad, si no están garantizados los parametros mínimos para sus habitantes?¿Como se habla de la movilidad, del transporte público, de los servicios públicos, si no hay una infraestructura mínima que permita el orden en Caracas?.

El registro de la denuncia urbana en Caracas ya no es posible reconstruirlo. Una imagen que representa el caos absoluto o el ícono tridimensional de un sistema de señalización que hace posible la experiencia urbana directa sobre los significados de sus funciones.

Lo que Marcel Duchamp hizo a principios del siglo pasado con una pieza de baño, aquí es solemente una expresión cotidiana que no molesta o se trata de una campaña para la construcción de baños públicos.

V Concurso de Mobiliario Urbano: el fuego es el tema

By Editor, March 24, 2010


Gandía Blasco
, la empresa española en la ciudad de Valencia dedicada al mobiliario y los textiles para el hogar, ha presentado el V Concurso de Diseño de Mobiliario Exterior. En la convocatoria de este año, el protagonista será el fuego: objetos de decoración y complementos que utilicen este elemento para su funcionamiento, tales como faroles, portavelas, antorchas o braseros.

Los diseñadores que conformarán el jurado aún no han sido divulgados, pero han confirmado su participación la periodista y escritora Anatxu Zabalbeascoa y el abogado, especializado en propiedad intelectual, Iván Sempere.

El concurso está dirigido a estudiantes y jóvenes diseñadores en edades comprendidas entre los 18 y los 35 años. Los diseñadores pueden presentar sus proyectos hasta el 15 de julio de 2010.

Las bases del concurso están disponibles en Gandia Blasco

¿Dónde está el semáforo?: objetos urbanos no alineados

By Editor, March 23, 2010

Tanto los niveles demasiado elevados de gas carbónico en la atmósfera, como los niveles demasiado bajos de oxígeno, se entienden habitualmente como contaminación. Así mismo, niveles elevados o demasiados bajos de complejidad visual ( caos y monotonía ) son nocivos para el hombre y constituyen otro de los aspectos comprendidos bajo el amplio espectro de la contaminación ambiental.

No sabemos de nadie que haya caído muerto por contemplar la ciudad. Que yo sepa la ciudad no es tan temible como sus delincuentes. Mientras los últimos cometen fechorías horrorosas, las formas letales de la ciudad nos saturan lentamente. El caos urbano nos acecha en sus formas maltrechas, apretujadas, amontonadas en completo desorden; en las fachadas desaliñadas de edificios que nacieron pensados en sí mismos, ignorando por completo la armonía de las construcciones vecinas o los ejes que comanda una plaza; de edificios donde el diseñador concentró toda su capacidad de resolver problemas y toda su ciencia, en componer una ”fachada principal”, que raramente se verá como en las condiciones dibujadas en el papel, pero que en cambio, dejó en el olvido las demás partes colindantes, que son irónicamente las que más se ven: costados, fachadas traseras, cubos de luz, azoteas, etc.. Donde el diseñador tuvo que arrojar todos aquellos elementos que no le cupieron, ‘que no iban’ con la “fachada principal”: muros y partes estructurales sin acabado, sin proporción, instalaciones aparentes colocadas al azar o casetas con muros y techumbres improvisados.

Lo mismo pasa, usualmente, con el mobiliario urbano, donde a los postes y alambrados se suman los puestos, kioscos, tinglados, placas de señalización, bebederos y otros, vistos a través  de un mar de gente, de vehículos, camiones y máquinas diversas. Estos elementos, no considerados en el diseño de esa ciudad, nos ofrecen la imagen más característica y persistente de la urbe; basta recorrer las calles o, simplemente asomarnos desde la azotea de un pequeño edificio para darnos cuenta que la poesía de la ciudad imaginada y deseada se ha descompuesto en una auténtica contradicción visual, en un amasijo de materiales diversos y piezas de acabado. La importancia de este mobiliario, dentro de la ciudad, parece haber quedado para el próximo capítulo, mientras que el crecimiento de los espacios urbanos reclaman su presencia.

La contaminación no se limita a las numerosas vallas que permean los espacios urbanos y que se amontonan unas a otras en los recorridos visuales que hacemos desde los vehículos. Estos mensajes primitivos de marcas e  imágenes, realizados en alta resolución, compiten con las formas de los objetos del mobiliario urbano. A menos que caiga encima de un vehículo, por razones meteologicamente no controlables o porque estructuralmente no fue diseñada para soportar su propio peso, una valla no afecta a una persona más allá de su contenido gráfico, que puede llegar a ser bastante nocivo. Sin embargo, una parada de autobús mal diseñada, sometida al uso constante de peatones, puede producir efectos que se trasformarían, por ejemplo, en el colapso del sistema de transporte urbano.

Pero las cosas cambian más rápido de lo que uno piensa. Esta es una de las características que me asombran de la ciudad. Las cosas cambian sin advertir de sus cambios. Las cosas ya no suelen ser lo que representan. Muchas veces los ‘mármoles’ lujosos de las paredes, las puertas cubiertas de plástico-imitación-madera para que parezcan verdaderamente madera, los ‘metales’ brillantes de los aparatos domésticos, las ‘maderas preciosas’ de los muebles, los ornatos y utensilios cotidianos, etc. no son ni mármoles, ni piedras, ni metales, ni maderas, ni demás materiales que parezcan a la vista, son simplemente: materiales que parecen otros.

Todo esto se reconoce en una visión de la calle. Así, en ocasiones las fachadas de cristal-espejo esconden las miserias visuales de edificios viejos apresuradamente renovados. Estos cristales suelen ocultar ductos, instalaciones no previstas o detalles sobrantes, simplemente molestos para considerarlos como parte del diseño. Lo no planeado (no diseñado) se embellece con un toque magistral de maquillaje hecho vidrio, que parece cristal. Los cristales ya no suelen indicar ventanas, y las ventanas no siempre se usan para lo que fueron diseñadas. La fachadas fáciles, contraindicadas para el uso que se le dará al edificio, son como escenografías engañosas que se perfuman con cristales lujosos para tapar sus vergüenzas, sus malos olores visuales.

La verdadera historia es que el cristal lujoso refleja la desvencijada acera principal. Perforada varias veces por las compañías de servicio urbano. Este pretendido paso peatonal, comporta decenas de diferentes tanquillas, familias malformadas de papeleras, asientos y señales superpuestas fabricadas con materiales visiblemente débiles, pero que resuelven a corto plazo un problema de comunicación y funcionalidad elemental.

De la misma forma, las configuraciones que presentan ciertos objetos de nuestra vida urbana, como el “tarantín” que utiliza un vendedor ambulante sobre la acera principal, agrede constantemente la posible armonía visual de esa parte de la ciudad. Sin embargo, en la intervención de diseño, para un objeto mejorado, se puede caer en la aún mayor agresión, que representa la fugaz interpretación de un problema que no se resuelve solamente con el uso de ciertos materiales o de algunos criterios estéticos y funcionales. Diseñar mobiliario urbano es una tarea compleja.

Por otra parte, el semáforo es el objeto urbano más conocido e irrespetado de la ciudad. Es muy probable que muchos conductores no reconozcan esta pieza dentro de una exposición aislada. Sus dimensiones y características técnicas, lo colocan en el final de un complejo sistema de control vial, que en la calle, pretende mantener tímidamente un orden en el transito. Acciones fuera de la ley, como tragarse la luz roja, puede ocasionar, aunque algunos lo consideren ingenuo, accidentes graves. Tratar de distinguir esta pieza, dentro de la maraña visual que un conductor percibe a su frente, es un hecho cotidiano. Es en el cotidiano que el mobiliario urbano cobra su importancia.

Probablemente, la obsolecencia planeada, la irresponsabilidad en el diseño de algunas piezas de mobiliario urbano o la inconciencia de quienes deciden emprender su construcción, constituyen una de las principales razones de la condición cambiante de la ciudad.  El proyecto de mobiliario urbano se diluye en la contradicción esencial del diseño: función pública y realización personal. Para los diseñadores no es nada nuevo saber que el diseño afecta a la sociedad. La manipulación conciente de ésta, plantea grave problemas, entre los cuales no deja de tener importancia el hecho de que  no todo el mundo está de acuerdo en cuales son los objetivos adecuados. En consecuencia, el diseño adquiere un sentido político. Una vez más las variables de diseño – el hombre, los objetos y el medio – se suman a la interminable lista de requisitos que un buen producto debe presentar.

Así, nuestras imágenes de la ciudad se desfiguran en un mar de cosas alienantes, ambiguas, confusas, donde se deteriora cotidianamente nuestra habilidad para responder acertadamente a los micro acontecimientos urbanos, los cuales se suceden atropelladamente dentro de esta región que nos tocó vivir. Ejercer cabalmente el rol de seres inteligentes, portadores de un cerebro razonable, producto de más de tres mil millones de años de evolución, merece la oportunidad de jugar un papel más a la altura de sus aspiraciones.

Parada de Autobús: tecnología en la calle, acceso público

By Editor, March 17, 2010

La EyeStop es una parada de autobús de pantalla sensible que monitorea las condiciones ambientales y el movimiento de autobuses en tiempo real. También proporciona información y herramientas de comunicación que pueden interactuar con el teléfono celular.

El mobiliario urbano han sido diseñados por un grupo de investigadores dirigido por Carlo Ratti, jefe del Laboratorio de la Ciudad: SENSEable del MIT – Instituto de Tecnología de Massachusetts. La EyeStop, posee un sistema de sensibilidad táctil e-Ink, que permite escribir sobre la superficie y luego ser borrado. Igualmente, con el uso de pantallas LEDs, se desarrolla un mapa del trazado de autobuses locales en tiempo real, e-mail y acceso a la Web. Herramientas para planificar una ruta y obtener direcciones, una cartelera de anuncios, y , por supuesto, un lugar para anuncios de vídeo. También se utilizan sensores para controlar y visualizar la calidad del aire local.

Un mapa interactivo, como parte de las interfases desarrolladas para este proyecto.

Las EyeStop están fabricadas con materiales como acero brillante, un vidrio extra claro, pietra serena (piedra local en Florencia). Alrededor de 1.000 paradas de autobús EyeStop serán instaladas en Florencia, Italia, en este 2010.

Mobiliario Urbano en las calles de NY: pequeño negocio

By Editor, January 6, 2010
Parada de autobús en NY, tomada de la página de Grimshaw Architects

Parada de autobús en NY, tomada de la página de Grimshaw Architects

Recientemente fue aprobado en la ciudad de New York un contrato de 20 años para la fabricación e intalación de 3300 paradas de autobus, 330 kioscos de periódicos y 20 baños públicos. El proyecto de estas piezas de mobiliario urbano son de la firma Grimshaw Architects que dirige el arquitecto británico Nicholas Grimshaw y fabricadas por la empresa española Cemusa. Esta empresa es una subsidiaria del gigante español Fomento de Construcciones y Contratas.

Lo cierto es que hay todo un escándalo sobre este millonario contrato que se ha montado. La gente de la ciudad dice que fue pagado por la firma 1 billón de dollares por el derecho a construir el mobiliario urbano de la ciudad. En la controversia hay mucha gente involucrada: los políticos de la ciudad, las empresas que perdieron la licitación y que alegan poca transparencia en el proceso (NBC -Decaux y Clear Channel Communications) y por supuesto la firma de arquitectos, quienes han convocado a eventos en la ciudad para exponer sus trabajos.

Los pequeños negocios conectados con la fabricación de elementos de mobiliario urbano son insignificantes a lado de la maquinaria publicitaria que se mueve por el dominio y control de cada espacio en la ciudad. Los problemas de diseño industrial de estos productos, complejos y dificiles, quedan minimizados frente a la operación económica que gira en torno a ellos.

Asientos urbanos: formas controladas en repetición

By Editor, December 11, 2009
Tres proyectos de mobiliario urbano

Tres proyectos de mobiliario urbano

Estas piezas de mobiliario urbano del diseñador francés Alexander Moronnz, realizadas con máquinas de corte con lazer y planos seriados de madera, muestran el manejo de un vocabulario formal con las nuevas tecnologías de fabricación. Los trabajos de Moronnz han participado en los premios L’Observeur du Design 2010 y  uno de ellos ganó el primer lugar en el concurso internacional PARKDESIGN 2007 organizado por Brussels Environment.

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